Bajo este sistema de archivo, un disco se convierte en algo lineal y opera de forma más rápida y eficiente, además de que todas las operaciones son secuenciales, evitando sobreescrituras innecesarias.
Además, uno de los puntos más lentos durante el inicio es la detección de medios de almacenamiento y sus particiones. El kernel debe esperar a que se reporten, lo cual prolonga más la demora.
En cambio, con la versión 2.6.30, las funciones de llamado son asincrónicas, por lo que el kernel puede seguir cargándose mientras los dispositivos se inician a su propio tiempo, traduciéndose en distribuciones de Linux más elaboradas y con mayor compatibilidad.
Para descargar el nuevo kernel de Linux, visita este enlace.














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